Voces del universo

Margarita Schultz: Después de esa potente lírica de la presentación, quiero decir algo, antes de leer algunos poemas. Estos los seleccionó mi querida amiga María Teresa y respeto su selección, que además coincide con la mía. Quiero decir que el hecho de haber decidido escribir poesía, es decir entrar al universo de las ciencias desde el costado de la lírica, es mi segunda experiencia. Hubo otro libro antes, que se llama Memoria de la luz.

En el título del libro que escribió María Teresa, Hijos de las estrellas, estaba el germen del conjunto de poemas que escribí, así como en el Big Bang se supone que estaba el germen del resto del universo. Cuando una amiga me dijo que acababa de ver en una vitrina de una librería un libro de mi querida María Teresa, le pedí que me lo comprara y lo leí tres veces. Me di cuenta que ya ese título contenía como una semilla, como un germen, toda la poesía que uno podría pensar o imaginar, porque en realidad los hijos de las estrellas somos nosotros. Lo tomé siempre desde el punto de vista antropológico, porque podríamos decir que todo lo que existe es hijo de las estrellas, pero pensé siempre en nosotros los humanos. Hice una siguiente lectura buscando inspiración y escribí estos poemas, algunos de los cuales leeré a lo largo de la conferencia.

María Teresa Ruiz: La exploración del universo que hacemos los científicos, ver cómo ha evolucionado, cómo partió desde el Big Bang, fabricando los elementos para que finalmente fuera posible la vida, esta historia no estaría completa sin la humanidad. El universo ha evolucionado con cuatro leyes fundamentales, que son las fuerzas del universo, pero creo que la humanidad es una quinta fuerza de la que no nos podemos olvidar y en la ciencia eso siempre se deja de lado. Creo que la única manera de acercarse a este universo lleno de misterios, es acercarse con toda nuestra humanidad y creo que eso es lo que Margarita ha hecho. La voz es lo más humano que hay, por eso el libro se llama Voces del universo. Yo voy a explicar la parte más científica y Margarita se encargará de ponerle la humanidad.

Chajnantor es un lugar maravilloso que está al este de San Pedro de Atacama, a 5200 metros de altura. Este lugar es una ventana para observar el universo. Ahí se están construyendo los observatorios más grandes del mundo. Hay observatorios de Japón, Estados Unidos, Canadá y Europa. Todos estos lugares están invirtiendo sumas multimillonarias, el último proyecto cuesta dos mil millones de euros y consiste en instalar antenas para poder estudiar el comienzo del universo, el Big Bang, cómo nacen las estrellas, todos estos eventos que es difícil ver en luz óptica, pero que sí se puede ver en ondas milimétricas e infrarrojas.

Chajnantor es un lugar mágico en el que es difícil caminar y respirar, es lo más cercano que he estado de caminar por un planeta extra solar. Una de las veces que estuve ahí sentí que no pertenecía a ese sitio tan hermoso y ajeno. En alguna ocasión fui con empresarios y todos me preguntaban por qué escogían este lugar tantos países, ese lugar al fin del mundo, qué buscaban. La respuesta es: nuevo conocimiento. Ni cobre, ni oro, ni petróleo, solo nuevo conocimiento. Eso sorprende a la gente, porque es una gran inversión. A mí me produce admiración y orgullo por nuestra especie, que es capaz de hacer esto, de hacerse preguntas. Somos una especie que ha evolucionado a través de estas preguntas y por eso este es un monumento al espíritu humano. El hecho de que exista un lugar como este en nuestro propio país, debería ser un motivo inmenso de orgullo para todos.

Margarita, ponle la carne a esto.

MS: El primer poema se llama “Hijos de las estrellas” y es un homenaje al libro de María Teresa.

Chajnantor
Chajnantor

a las puertas del cielo
en el umbral de un universo
en continua despedida
los hijos de las estrellas
emprenden noctámbulo viaje

como quien deja el fogón materno
dejan ellos los tejados domésticos
dejan, aun, el techo estrellado
y sus marcas familiares
(esas hebras que amarran constelaciones
formadas en tiempos dispersos)

un encantamiento
renueva la aventura fabulosa
cada noche

como las almas de los cementerios
los buscadores de estrellas
deambulan
oteando remotos trasmundos estelares

el gallo del amanecer
anuncia la luz

el viaje nocturnal
concluye

los espíritus danzantes
buscadores de astros
recogen sus redes

y mientras brillan las piedras
en esas transparentes alturas
encendidas por el sol

los hijos de las estrellas
dormirán
hasta que un próximo encantamiento
nocturno
los despierte

MTR: ¿Cómo nacen las estrellas? Se forman a partir de nubes de polvo, este polvo está compuesto por partículas de grafito y silicato que se juntan con gas y en esa distribución hay un grupo más denso, que se desploma por su propio peso. En ese proceso se va calentando su corazón, hasta que finalmente se encienden las reacciones nucleares en el centro, que detienen el colapso y nace una nueva estrella. Este es el proceso común a todas las estrellas, incluido nuestro sol. Este es un proceso que ha pasado muchas veces, gracias a esos nacimientos y muertes es que estamos aquí, es gracias a esa fabricación de elementos que producen las estrellas en su corazón y que finalmente entregan, que se forman nuevas generaciones de estrellas que tienen todos los elementos para que sea posible la vida.

MS:
Algo en el polvo interestelar

el Universo
fue artífice
de inigualables energías

los infiernos humanos
más temidos
son apenas
domésticos fogones
para sus temperaturas
formidables

algo en el polvo interestelar
atrapa
en su red gravitatoria
todas las fugas posibles
es la fuerza del grumo

crece su poder
cuanto más crece
domina
cuanto más domina

pero ese infierno
(sin pecados)
lleva en sí mismo
la inevitable mudanza
de materia en energía

enteramente frágil
frente a ello
la imaginación humana

MTS: Muerte de una estrella.

Después de vivir por miles de millones de años, las estrellas fabrican todos los elementos que conocemos y mueren. Las estrellas pequeñas como el sol mueren de una manera determinada: el objeto muerto está al centro y las capas externas salen eyectadas, se empieza a desnudar como en una especie de danza de los siete velos, hasta que se ve su corazón al desnudo. Lo que queda es una estrella de materia degenerada, una enana blanca, que es del tamaño de la Tierra, pero sumamente densa.

Las estrellas más masivas que el sol mueren en una explosión magnífica, como la nebulosa del cangrejo, que explotó en el año 1054 y cuando explotó fue tan brillante como la luna llena, porque fue registrado por los chinos y por algunos nativos de Norteamérica. Hoy solo la podemos ver con ciertos telescopios. En esa explosión las estrellas fabrican todos los otros elementos que conocemos, los más pesados. De tal manera que para que estemos acá conversando, para que la vida sea posible en el universo (estoy segura de que no somos los únicos), se necesitaron estas dos estrellas: de pequeña masa y de alta masa que fabrican los elementos de los que estamos hechos.

Las pequeñas fabrican oxígeno, carbón, nitrógeno y nosotros estamos hechos de química del carbono, así que afortunadamente la mayor parte de las estrellas fabrican carbono. Las más masivas, que son más escasas, fabrican todos los otros elementos que son más pesados, como el cobre por ejemplo. Es este ciclo vital el que da origen a la vida, sin este ciclo vital de las estrellas no existiríamos. Cuando se formó nuestro sol ya había fierro, uranio, cobre, carbón y todos los elementos, por lo tanto el sol no es una estrella de primera generación. Este tuvo una madre y una abuela que vivieron antes y que fueron enriqueciendo este material del Big Bang, que solo era hidrógeno y helio, poniendo trazas de todos los otros elementos de los cuales se forma la vida.

MS:
Las estrellas mueren

cuánto dolor
ha de estar
difuso
en ese espacio infinito
lejano y nuestro

cómo no pensar
que la muerte de una estrella
es algo más que un desplome
donde la materia
busca su centro
y se acurruca sobre sí misma

en un arrebato gravitatorio
deja ir
por puro amor filial
su producción más íntima
alimento matriz
de la siguiente estrella
su hija

pero
¿escuchó alguien, acaso, el grito de dolor
de una estrella que muere?
¿alguien oyó
el bramido de mil bocas luminosas
antes del silencio?

MTS:

Kelu

Esta es una de mis hijas favoritas, mi única hija mujer. Durante años, varios astrónomos estuvieron buscando lo que se llama las enanas cafés, que son objetos demasiado pequeños como para tener reacciones nucleares y tener luz propia como las estrellas. Son más parecidos a un planeta, como Júpiter o un planeta gigante.

Existía la duda de que quizás el universo estaba lleno de estos objetos y tal vez parte de la materia oscura podían ser estas enanas cafés. Había grandes proyectos de satélites especializados para poder encontrarlas, nunca nadie había podido ver una. Yo estaba trabajando en otra cosa, en las estrellas muertas, en los cadáveres, lo que queda una vez que mueren. Un día en el observatorio de La Silla, en marzo del 97, estaba observando y apunté al cielo. Como llevaba años trabajando en estas estrellas muertas, enanas blancas, conocía muy bien la huella digital de las estrellas. Inmediatamente sabía qué tipo de estrella era. El primer objeto que miré, que como buen candidato era muy débil y se movía mucho, me confundió. Salió una cosa muy rara en el telescopio, una distribución de energía extraña. Pensé que había apuntado mal el telescopio, que algo no estaba funcionando. Partí de cero, cuadramos otra vez el telescopio pero volví a ver lo mismo. Y ahí empecé a emocionarme y a pensar que había algo nuevo que yo no sabía lo que era. Como no era mi tema de trabajo, no sabía en qué iba la búsqueda de las enanas cafés, pero solo sabía que en este objeto que yo estaba observando había una línea del litio. Este elemento se destruye con las reacciones nucleares, con el calor, entonces se esperaba que las enanas cafés, como no tenían reacciones nucleares en su corazón, podían conservar el litio original del Big Bang. Yo sabía dónde buscar la línea del litio, y ahí estaba. Fue un momento muy emocionante, de esos que solo ocurren una vez en la vida. Siempre voy a observar con colegas o estudiantes y esa vez fui sola, así que no tenía con quien compartir la emoción. La felicidad de ser el primer ser humano que ve algo por primera vez, es un gran privilegio. No lo puedo achacar a algo que yo haya hecho, porque fue ella, Kelu, la que me hizo señas, yo no la estaba buscando. Les dio mucha rabia a estos consorcios extranjeros que estaban usando tanta tecnología, porque yo la descubrí con tecnología del siglo antepasado, con placas fotográficas. Hoy se conocen más de mil enanas cafés, porque una vez que se encuentra la primera, es fácil diseñar sistemas para encontrar más.

Inicialmente, la enana café que encontré se llamaba ESO508-128 y una colega me dijo que era un objeto demasiado importante para tener ese nombre tan feo. En ese momento tenía un diccionario mapudungun y busqué la palabra “rojo”, porque estas estrellas son particularmente rojas. El nombre era Kelu. Aquí está Kelu, la primera enana café que se conoció. Lo más entretenido es que se reproducen. En Hawái una colega estaba mirando a Kelu y descubrió de pronto otra igual, una hermanita. Más tarde otro científico descubrió una tercera, tres hermanas. Hay dos girando en torno a la otra.

En fin, esta es una historia que me emociona mucho contar, porque soy una privilegiada, pues Kelu me escogió a mí para darse a conocer.

MS: Para cerrar, leeré otro homenaje a María Teresa, esta vez a su descubrimiento.

Kelu

rojo sangre
rojo fuego
rojo del sol poniente

muy al sur
en el otro extremo de los kunzas
antes aun de haberlo imaginado
los mapuches
nombraron
una estrella

 La astrónoma María Teresa Ruiz (Premio Nacional de Ciencias Físicas) es autora del libro Hijos de las estrellas. La poeta Margarita Schultz es autora de los poemarios Memoria de la luz y Voces del universo.

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