Réplicas

 Revista Anales de la Universidad de Chile.“Terre/ Mare/ Moto”
Universidad de Chile, 2011
284 páginas

La séptima serie de la revista Anales de la Universidad de Chile se titula: «Terre / Mare / Moto». No es de extrañar entonces que en la portada se aprecie una construcción a medio caer, que corresponde a una fotografía sacada en Llanquihue en 1960. Lo más probable es que se haya realizado luego del terremoto del 22 de mayo que asoló el sur de Chile, específicamente la ciudad de Valdivia. No está de más decir que aquel fue el sismo más potente, por su magnitud de 9,5°, que ha habido en el mundo. Podría ser este un hecho histórico más, triste pero anecdótico, sin embargo en Chile se han registrado por lo menos veinticinco terremotos en el siglo XX y lo que llevamos del XXI.

“Terre / Mare / Moto” da cuenta de este fenómeno en términos académicos, históricos y vívidos. Es decir, este número de la revista se propone analizar a Chile como “el país de la tierra inquieta”, según lo señaló Benjamín Subercaseaux por medio de una serie de artículos, crónicas, entrevistas, poemas e imágenes. Y el objetivo es reflexionar tanto sobre la naturaleza telúrica de nuestro país, como sobre las consecuencias psicológicas que produce en los habitantes, las expresiones artísticas y el aura del alma nacional en movimiento que nace día a día en estas circunstancias.

Y lo logra.

El primer apartado de la revista está dedicado a artículos realizados por expertos en sismología (en el cual destaca la coherencia crítica de Armando Cisternas, quien nos narra los inicios de la sismología en Chile), también por psiquiatras y psicólogos, además de un análisis político del ex presidente Ricardo Lagos –“todo terremoto es una oportunidad”– y uno literario de Faride Zerán. En el siguiente se recoge una compilación de crónicas históricas, entre las cuales la de Diego de Rosales resalta por su vigencia, que muestra una mirada, desde el pasado, de un hecho tan común en este país como lo es un terremoto, pero que siempre se describe desde una perspectiva distinta. Luego, en la sección “Señas literarias”, la parte sin lugar a dudas más interesante del conjunto, leemos textos de Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Violeta Parra, Rafael Rubio, entre otros, que ofrecen, a veces con mucha mayor intensidad que nuestros propios recuerdos, interpretaciones “poéticas” de estas sacudidas que les ha tocado experimentar. Después, con “La huella mapuche”, se estudia al pueblo mapuche desde su diferencia y su vinculación, casi carnal, con la naturaleza y sus manifestaciones. Por último, hay una mirada al presente y al futuro en un artículo relacionado con el terremoto del 27 de febrero de 2010, que cierra este tema, pero que abre una serie de interrogantes para abordar de una mejor forma las tragedias naturales en Chile.

Así, la estructura de la revista consigue su propósito: desentrañar, mediante un sinfín de atisbos, todos ellos distintos, las interpretaciones sobre esta energía en estado precario que, de pronto, estalla para quebrar nuestra tranquilidad. Se busca, como dice Sonia Montecino en la “Presentación”, producir diálogos entre estas voces, a pesar de las distancias temporales y disciplinarias de quienes las emiten. Y a pesar, también, de que ellas no tienen y no pueden tener todas las respuestas.

Por eso, siempre van a existir las dudas de Violeta Parra: “Me aferro con las dos manos/ en una fuerte manilla/ flotando cual campanilla/ o péndulo disparado/ qué es esto mi Dios amado/ dije apretando los dientes/ pero él me responde hiriente/ pa’hacer mayor el castigo/ para el mortal enemigo/ del pobre y del inocente”.

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