¿Qué libro grueso has esperado para leer?

Tengo fantasías recurrentes con un libro gordo que no me hará lamentar las doscientas páginas finales, porque no tendrá fin. Un libro capaz de sostener el estado de fiebre o sopor, esa electricidad parecida al rock que me han causado tantos libros gordos de mi biblioteca, y seré feliz, libre y subversiva porque leeré interminablemente y sentiré que todo me pertenece: la vida y sus circunstancias. Como me ocurrió con Los hermanos Karamázov, Anna Karenina, Che, una vida revolucionaria; 2666, Trayendo a casa todo de nuevo o La tentación del fracaso. Con el tiempo, eso sí, uno aprende a temer las cosas buenas porque, por muy gordas que sean, duran lo que duran. Con esa aprendida decepción comencé Ensayos literarios, porque Pound puede resultar encriptado como poeta, demasiado sesudo, si quieren, pero como ensayista es un manjar. Un iluminado maestro que dispone la mejor de sus cátedras para el gozo y la crispación de sus lectores, sumergiéndonos en la conversación literaria, sus usos y formas, y de paso algunos guiños: «No uses una expresión como “tenues tierras de paz”», o «nada de ornamentos. O solamente buenos». Delicia de gordo es este libro.

 

Ezra Pound, Ensayos literarios, Barcelona, Laia, 1989, 419 páginas

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