¿Qué estás leyendo?

Estoy leyendo un libro sobre escenas de crímenes en el Louvre. El crimen es normal –está en todas partes–, decía Durkheim, que lo estudió de cerca, pero de cerca nadie es normal, cantaba Caetano Veloso. No lo son los crímenes que Christos Markogiannakis mira de cerca y comenta con erudición de criminólogo e historiador de arte. En las artes narrativas –drama, novela, comedia–, nueve de cada diez obras contienen uno o varios crímenes, dice. En las artes visuales, en cambio, la proporción es inversa y solo una pintura de cada diez lo hace. Del corpus presente en el Louvre, el museo más visitado del mundo, selecciona una treintena de obras y las ordena en función del crimen representado, del giganticidio al infanticidio. De la ley del Talión de los asirios –todos contra todos– al crimen político personalizado: el revolucionario Marat asesinado en la tina, mientras tomaba un baño de menta, por la girondina –extremista de centro, diríamos hoy– Charlotte Corday, y retratado por su amigo Jacques-Louis David. El crimen compone en el Louvre un recorrido histórico cargado de una estética inquietante.

Christos Markogiannakis, Scènes de crime au Louvre, París, Le Passage, 2017.

Puedes continuar con...