José Donoso tiene quien le escriba

En enero de 1946 José Donoso Henríquez le pide a su hijo, que se ha marchado a la remotísima Patagonia, que no abuse de la lectura. Y agrega: “trabaja con la mente o con las manos. ¿Por qué no intentas escribir?” ¿Que habrá sentido nuestro autor al leer la recomendación? ¿Un acicate a su voluntad de ser escritor o una total desconfianza de su capacidad de lograrlo?

No lo sabemos pues la respuesta no se conserva. Pepe Donoso, en cambio, guardó rigurosamente todos sus papeles. Incluso estas cartas que su padre le escribió cuando a los 21 años decidió distanciarse de su gente para escribir sobre casonas, decrepitud y familias. Un intento titánico por hacer de su vida una construcción de tinta y papel que de seguro no era lo que el Doctor Donoso quería decir cuando le pedía que intentara escribir.

El epistolario que el padre envía a José Donoso entre los años 1945 y 1967 recoge un desavenido diálogo. Las primeras cartas eran manuscritas y luego a máquina con papel con membrete del Servicio Nacional de Salubridad, porque “conforme a tus deseos expresados en tu última, en que me dices que no entiendes mi letra, de aquí en adelante te escribiré a máquina, a pesar que para mí es bastante molesto”… Quizás no haya una expresión más sutil de la distancia entre hijo y padre. Una relación hecha de intermediaciones que disuelvan la personalidad y características del otro.

José Donoso con frecuencia se refirió a su padre como un hombre pusilánime y distante. Así se aprecia en Conjeturas sobre la memoria de mi tribu. Más recientemente en la biografía de su hija Pilar, Correr el tupido velo, se incluye una carta que le escribe poco antes de su muerte que no es otra cosa que un duro ajuste de cuentas al respecto.

¿Cómo fue en realidad el vínculo entre ambos? En las cartas del padre aparecen fisuras en las que es posible percibir matices que Donoso había pasado por alto, como si quisiera hacer del padre otro personaje donosiano. El viejo anhelo de recrear a su propio creador.

¿Influyó esta relación en sus territorios simbólicos, en la atracción hacia las máscaras y en desplazamientos hacia identidades trucadas? Interrogantes para un estudio, mientras tanto publicamos algunas de las primeras cartas del padre que permanecen inéditas.

Santiago, 15 de Enero de 1946.
Señor
José Manuel Donoso Y.
Punta Arenas

Querido Pepe:
Conforme a tus deseos expresados en tu última, en que me dices que no entiendes mi letra, de aquí en adelante te escribiré a máquina, a pesar que para mí es bastante molesto, puesto que no tengo ninguna expedición en este asunto así es que desde luego te digo que las cartas seguramente irán plagadas de motes (lo de las faltas de ortografía no las atribuyas a la máquina).

He leído con suma atención tu última y comprendo muy bien tu estado de ánimo, pero eso se preveía que tenía que ser así; tú, en un momento muy digno resolviste emprender esa jornada en que estás metido en este momento y naturalmente tienes que sentir con extraordinaria intensidad el choque de tu naturaleza interior con el medio externo, si bien es cierto no es propiamente hostil, por lo menos debe ser indiferente. Pero te lo declaro que no es sin cierto orgullo íntimo que he visto tu esfuerzo, al desarraigarte violentamente de tu medio muelle e informe para afrontar la lucha como hombre, a recibir el fruto de lo que eres capaz de realizar por ti mismo, sin ayuda de simpatías ni amistades. La mayoría de los muchachos que están en la situación tuya se acomodan a esa tristísima mediocridad, sin un gesto de rebeldía, de antemano sometidos a su triste destino y aún más, lo que es lamentable, satisfechos de su suerte que les ahorra todo eso que ahora tú estás sintiendo y posiblemente te hace sentirte desgraciado en ciertos momentos. Esto que te digo debe servirte de consuelo y de aliciente para perseverar en tu trabajo y cumplir con el máximo de eficiencia posible tus deberes; y por último si la tarea es más fuerte que tus capacidades de cualquier índole, ten presente que en tu casa los tuyos te recuerdan cariñosamente todos los días y que en la buena o en la mala se te recibirá con igual afecto.

Bueno viejo, parece que se me ha pasado la mano en este entre sermón y charla sentimental, tal vez un poco fuera de tiesto dentro del tono acostumbrado en mis cartas. Te ruego me perdones y si no te ha servido o no te ha gustado, olvídalo y no insistiré más sobre ello.

El viernes recién pasado fui a Olmué, cerca de Limache con el Cojo Barros quien se empeñó en que lo acompañara a ver a su familia que está por allá por indicación mía para que se reponga la Cecilia su mujer que estaba en lamentables condiciones físicas a raíz de una gripe. Pasé allá un par de días muy agradables y visitamos a la familia de Hugo Grove, donde está alojado Gonzalo tu hermano. Gente muy agradable, desprovista de toda pretensión y que hace que su hospitalidad sea tal que uno se sienta en su casa. Hugo es un hombre de 55 años muy tranquilo, que le gusta descansar el fin de semana entre los árboles y flores de su jardín y ella, la Mimí Fonteine (sic) una rubia de unos 45 años encantadora llena de vida, pero también muy sencilla y desprovista de pretensión. Gonzalo se siente como en su casa y tiene unas tremendas discusiones sobre su tema favorito, la lucha social, pero lo toman en solfa y nadie le hace caso. Regresamos con Javier el lunes a primera hora; son nada más que dos horas de auto por la cuesta de la Dormida (Til Til) con un paisaje muy interesante a ratos, otra un poco monótono en este tiempo especialmente por la aridez.

En estos momentos que te escribo estoy sencillamente desesperado porque estoy sometido a un martirio. Figúrate que me acaban de entregar la plancha de arriba y la de abajo y tengo que acostumbrarme a ellas y no me las puedo sacar ni para dormir y lo peor de todo es que me dan constantemente ganas de vomitar que tengo que estar aguantándome; pero qué le vamos a hacer no podía andar en la forma que lo estaba haciendo.

Tu madre está con el propósito de ir a pasar unos días a Constitución con tus hermanos y tu tía Rosita. Yo me alegraría mucho pero estimo que la carta pidiendo piezas ha sido escrita muy tarde lo más probable es que no encuentre donde ir. Yo pienso quedarme tranquilamente en Santiago, por lo menos hasta principios de Febrero, días en que probablemente pueda ir algunos días a Santa Camila, donde los Cortés, más que todo por acompañar a tu mamá ya que para mí es una lata padre.

Respecto al resto de la familia poco hay que contar/ mi mamá ha quedado más o menos bien de su quebradura y ya camina con su pata enyesada y un bastón por todas partes. Pablo se repone del desgaste que le produjo la excursión en bicicleta a la costa, leyendo El Vizconde de Bragelonne y tu abuela Herminia sigue teniendo las mismas roscas de costumbre. Tu tío Pepe su fue a vivir con la Beca y ayer estuvo de visita en casa e hizo amables recuerdos tuyos. A tus amigos no los he divisado últimamente salvo a Javier Sierra que me miró con aire distraído (por lo demás parece habitual en él) y no me reconoció. Seguramente los demás estarán veraneando.

En lo que dices en tu carta de lo difícil que es llenar las cinco o seis horas que te quedan libres después del trabajo, ya que tus compañeros son tan poco interesantes que nada puedes esperar de ellos en ese sentido, debo advertirte que la lectura y la música son dos placeres de los cuales no debe abusar una persona como tú que trata de emprender una jornada de acción dentro de su vida, por cuanto conducen a la atrofia de la voluntad. Trata de construir, trabaja en este sentido con la mente o con las manos. ¿Por qué no tratas de escribir? Se me figura que el caudal de impresiones que has recogido te habrá herido suficientemente la imaginación y es lo bastante para permitirte tentarlo en alguna forma/aunque no sea sino para tu propia satisfacción. Yo creo que vale la pena. Escribe sin pensar el destino que a eso le vas a dar; más tarde, más sereno verás si vale la pena publicarlo, pulirlo o arrojarlo al canasto.

Querido Pepe, será hasta otro día ya esto va para largo; perdona las reflexiones que van animadas del mejor propósito, ayudarte. No creas que se me escapa tu gesto que desde aquí lo veo cuando leas estas líneas, pero confío en que esta vez sea mejor comprendido y sobre todo acogido que en otras ocasiones. Con todo el cariño de tu padre

P.S.- No sabes el placer que me proporcionarías mandándome una fotografía más o menos buena con todos tus arreos gauchescos, con caballo y todo.- Vale

***

Santiago, 24 de Febrero de 1946

Mi querido Pepe:
Hoy acabo de recibir tu última de fecha 12 que esperaba con gran interés ya que ahora generalmente llegan los días domingo. Aprovecho la tranquilidad de esta casa después de comida para contestarte.

Desde luego, principiando por el principio me tiene vivamente preocupado el estado de tu salud ya que en primer lugar sufres nuevamente del estómago y creo no te cuidas ni lo podrás hacer; ya en mi anterior te doy algunas instrucciones en ese sentido que te ruego las sigas hasta donde te sea posible. En segundo lugar, también me preocupa vivamente lo que tú sabes y frente a tu última con mayor razón; tanta introspección y análisis no es muy normal en un muchacho de tu edad; recuerda que cuando ese mal ataca los centros nerviosos produce en un principio un estado de exitación cerebral que muchas veces hace padecer al sujeto extremadamente inteligente. Naturalmente en tus cartas no te refieres por nada a todas estas cosas para no inquietar a tu madre y solo en forma muy velada y muy disimulada te podrás referir a ello en tus próximas.

Dices que tratas de encontrarte a ti mismo y desprenderte de todo lo ficticio y extraño a tu ser íntimo, para aparecer frente a ti tal como eres. Es un propósito muy laudable, pero bueno, se me ocurre para uno que aspira a la felicidad extraterrena, ser un santo, o algo por el estilo; francamente no me parece que pienses bien en ese sentido. Lo que a mí me parece necesario es que vivas tu vida pero como tú precisamente lo dices en tu carta, de acuerdo con tus apetitos y deseos, pero no martirizándote y retorciéndote interiormente para asomarte el abismo que significa la conciencia de todo hombre. Vive intensamente, de acuerdo, pero no analices, no analices tanto, te diré mejor, eso, ya te lo he dicho muchas veces, junto con la música y la lectura exagerada son los peores enemigos de la voluntad y tú actualmente eres un hombre de acción y no podrás estar satisfecho de lo que haces si en lugar de poner lo mejor de ti mismo en la labor que se te encomienda pasas entregado o por lo menos le dedicas lo mejor de ti mismo a los ensueños del análisis del Yo.

Me dirás que el mundo en que se desenvuelve tu acción es tan pobre de interés que tienes que mirar a tu interior, sin embargo, te vuelvo a insistir, es preferible que estudies lo que pasa alrededor tuyo y lo escribas si quieres, tanto para ti mismo como para los demás.

Ahora esto que tú pretendes, encontrar a tu verdadero yo (esto es la materialización de sus aspiraciones y deseos) yo te lo juro no lo entiendo, recuerda que el ser es mutable por excelencia, que cada minuto que trascurre de su existencia hace que sea diferente de sí mismo; no quisiera hacerte referencias a lecturas para no dar aire pedante a esta carta que no quiero leer porque no la mandaría, pero no puedo menos de recordarte que mi admirado Claude Bernard (ya que tú lo citas) dice por ahí, después de haber sido el campeón de la experimentación en medicina, que la pretensión de comparar exactamente dos experimentos similares es solo una ilusión… precisamente por eso… porque el animal en que se hace un experimento no reacciona en la misma forma dos veces seguidas. Ahora bien, con igual motivo el yo de hoy no es el mismo de mañana, cosa que tú sabes tan bien como yo. Te pregunto yo ahora… entonces, a qué conduce este esfuerzo inmenso que tratas de realizar, si no a agotarte, desilusionarte y amargarte. A los 21 años no te esclavizas en esa forma, por mucho que ames la literatura. Se me ocurre ver a través de tu carta lecturas un poco apresuradas y un si es no es revueltas; algo de Federico Amiel con algún divulgador o pseudo cientista de tipo aliteratado.

En fin mi querido hijo; en realidad no sé si mis ideas están más o menos expresadas con claridad en esta carta, porque no pienso releerla como ya te dije, pero en todo caso reflejan la impresión que me han proporcionado las cuatro páginas de escritura que me mandaste. Por si no están claras dejo establecido que están escritas con el corazón en la mano, que diría el nunca bien ponderado León, sin un asomo de críticas para ti. Trato de acompañarte desde acá y posiblemente mis piernas de hombre nacido en el siglo XIX y educado en un Liceo de provincia no puede seguir el vuelo del Albatros, como te dicen tus amigos.

Creo que ya va bastante de todas estas cosas así es que bajemos a la realidad de la vida y como de costumbre te daré las últimas informaciones:

Tu mamá permanece con Pablo en Santa Camila y Gonzalo donde los Grove en Olmué. Tu tío Manuel se va definitivamente mañana, así es que la casa por fin queda para nosotros solos y permíteme que te recuerde que allí está tu pieza con todas tus cosas y libros, tal cual tú la dejaste, esperando tu regreso que todos confiamos que algún día será.

Carlos Cortés debe estar para llegar a esa para cuando tú recibas esta carta y te lleva las pinturas y pinceles, manjar blanco y sandías confitadas, unos guantes forrados en piel un chaleco que se te quedó y creo que unos pantalones de montar. Ojalá estés con él y nos mandes fotos tuyas y de todo lo que es actualmente tu mundo.

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La carta para Carmen que mandaste no se la pude entregar porque el boliche actualmente está cerrado por vacaciones, pero se la entregué a la Golrieta para que ella la hiciera llegar a su poder.

La China está muy enferma, no sé lo que tendrá, pasa durmiendo y se enflaquece a ojos de vista a pesar que come bien, creo que muy pronto nos dejará, da mucha pena porque la pobre es casi una persona.

Tu Ñaña está un poco mejor con el relativo descanso de vacaciones, constantemente acordándose de ti. Está bueno que le mandes unas tarjetas o unas fotos tuyas.

El resto del mundo de por acá sin novedad. No te pude entender qué libro me pides en tu última. Siempre te interesa La noche quedó atrás? Lo tengo y si quieres te lo mando como igualmente El filo de la navaja, de Somerset Maugham, que creo te interesaría extraordinariamente, no sé porqué le encuentro también algo tuyo el personaje central, pero por causas muy distintas sale también en busca de un mundo que no es el suyo.

Junto con esta va una para Adriano Borgoño, como tú me recomiendas.

Cariñosamente te da las buenas noches tu padre que ya no ve de sueño.
Papá

P:S.-Al decirte que tu Ñaña está mejor me refiero no a que esté o haya estado enferma sino a que está un poco más gorda. Felizmente goza de buena salud y fue ella la que te envió la sandía; el manjar es de mano de tu madre.

Vale

***

Santiago, 11 de Marzo de 1946

Mi querido Pepe:
Otra semana que pasa y sin recibir ninguna noticia tuya con la consabida intranquilidad tanto mía como de tu mamá y lo peor es que seguramente ya no habrá esperanzas de carta hasta fines de la semana.

Yo llegué solamente ayer domingo de Santa Camila donde había ido a pasar unos días con tu mamá. A ella la encontré bastante bien tanto física como espiritualmente hablando, pero siempre muy preocupada por ti y por la falta de noticias tuyas últimamente. Allá recibimos una tarjeta de Carlos desde Punta Arenas en que le avisa su llegada sin novedad y entre otras cosas dice que todavía no se ha visto contigo y que te va a hablar por teléfono para ubicarte e ir a verte.

No sé si sabrás que el catorce de este mes celebran sus bodas de oro el tío José Antonio y la tía Ludmila, con cuyo motivo va a haber en Talca gran machitún de la familia y relaciones al cual acudirá mi Papá y Mamá pero yo no voy por ningún motivo; basta y sobra con la Tity que sabrá representarnos con sobrado brillo y se entretendrá en escandalizar a toda la familia con sus ideas modernistas y sus pretendidas ideas políticas que hacen que todos los miembros del clan pongan los ojos más redondos que nunca. Es curioso que ese afán de epatar al auditórium, muy de la familia Yáñez por lo demás, lo haya heredado en forma tan marcada especialmente Gonzalo, se me ocurre que un poco tú, a veces, y Pablo carece totalmente de él hasta el momento por lo menos. La Tity hace todavía buen papel, en cambio yo, aparte de ser una nulidad absoluta en una reunión de esta especie me lateo en forma soberana. Ya estaba haciendo de directora de la sección comistrajos y se iba a trasladar a Talca con dos días de anticipación para preparar los sándwich, que como tú sabes, son su especialidad. No piensa volver a Santiago hasta el 27 de este mes según me dijo, a pesar que yo le manifesté que su presencia en casa es indispensable sobre todo si vamos a tener un pensionista, que supongo será necesario atenderlo debidamente.

Sergio Castro ha llamado a tu mamá varias veces diciendo que tiene que hablar con ella. Como supongo que será a propósito de ti lo llamé yo ahora después de almuerzo pero había salido; lo volveré a llamar esta noche a la hora de comida.

12-III.-Ayer tuve que hacer así que es que dejé inconclusa la carta, pero como el correo no sale hasta mañana, resolví dejarla como estaba para continuarla hoy, a pesar que en realidad poco o nada más habrá que agregar.

Hablé por teléfono con Sergio, para preguntarle a qué se debía su interés en hablar con la Tity y me dijo que quería comentar con ella una carta tuya muy eufórica e interesante, lo que naturalmente me tranquilizó inmediatamente.

Hoy deben regresar de Viña Gonzalo y el Maco definitivamente a cuarteles de invierno según me parece a pesar que no me explico la venida de Maco tan temprano cuando es sabido que las clases generalmente no principian hasta después del primero de abril, pero todo debe ser a causa de su pololeo con la Cecilia Barros, la chiquilla de Javier.

Estoy muy preocupado por la China que parece tiene una enfermedad interior grave, seguramente un cáncer u otra mugre por el estilo, porque ya no es más que un esqueleto ambulante a pesar que tiene buen apetito y come bastante, pero ya no tiene ni ánimos. Habrá que buscar algún perro de raza para reemplazarla. Mucho me apena ya que nos ha acompañado por tantos años y es casi una persona de la casa.

En balde busco en mi imaginación algo de interés que relatarte que te pueda interesar, pero esta nueva vida de santiaguino es tan desprovista de relieve que llega a asustar por su monotonía. Cuando está la familia unida en torno de uno, se siente el apoyo que para seguir en la tarea diaria se necesita, pero ahora, casi solo, sin tu madre a mi lado no estando tú ni Gonzalo con quienes discutir o cambiar ideas o de quién escuchar impresiones, en realidad es bien pesado y me imagino a mi manera mis impresiones allá lejos, con compañeros de ayer, con amistades iniciadas el día anterior cuando ya seguramente la vida te ha enseñado que son necesarios muchos años de camaradería o contacto espiritual para tener lo que se llama un amigo y muchas veces nos engañamos y cuando este lazo de unión entre los hombres, el más noble, lo sometemos a prueba se rompe produciéndonos amargo desengaño.

Bueno querido hijo, escribe todo lo a menudo que puedas, recuerda que lo único que consuela en parte tu separación tanto a mí como a tu madre es este precario lazo que nos une a través del espacio, una o unas pocas carillas de papel en el cual van amontonadas unas cuantas impresiones del momento, muchas veces salpicadas de un pozo de emoción y de afecto.

Cariñosamente te abraza tu padre.

Papá

***

Santiago, 20 de Marzo de 1946

Mí querido Pepe:
No te escribí el lunes o martes como lo hago generalmente porque el domingo me fui a Santa Camila con el pretexto de una epidemia de parálisis infantil en Curicó lo que me daba oportunidad para alcanzar a pasar dos días con tu mamá, así es que solo he regresado anoche.

En tu penúltima (las dos últimas llegaron juntas) me hablas largo y tendido sobre el asunto de tu tratamiento y su aspecto financiero que tú, de acuerdo con mis consejos, te has convencido tienes la imperiosa necesidad de afrontar antes que nada y muy especialmente si piensas en un futuro más o menos próximo abandonar el país. Yo creo que no es tan dispendioso como tú piensas y para efectuarlo debes dirigirte a Damianovich diciéndole quién eres tú y lo que pretendes y cuál es tu situación financiera; también creo te podrá ayudar mucho el guatón Borgoño ya que tan amable ha sido contigo y en mi carta yo le hago presente esta situación tuya y le pido te ayude. Por carta de Carlos Cortés desde Argentina, recientemente recibida hemos sabido con profundo sentimiento que no se ha visto contigo por imposibilidad de conseguirte permiso, según tengo entendido (yo no leí la carta). El hecho que él hubiera estado un rato conversando contigo habría sido un gran consuelo tanto para tu mamá como para mí.

En otros párrafos de tu carta te refieres a que te alegras de que tu proyecto de viaje no me haya sorprendido ya que me pides mi ayuda para conformar a tu mamá. No comprendo francamente tu sorpresa, puesto que seguramente esa era tu intención desde tu partida desde nuestro lado y ha sido siempre lo que temíamos pero que siempre hemos mirado como cosa inevitable, sin saber en realidad si lamentarlo o alegrarnos, puesto que nunca hemos creído que tus condiciones son especialmente aptas para el trabajo que desempeñas actualmente, o mejor dicho para no herir tu epidermis por si no se te ha curtido suficientemente, que somáticamente eres un intelectual desde la raíz del pelo a la punta del ortejo mayor y que no es precisamente la labor de ovejero o capataz la más lógica para tus gustos e inclinaciones naturales. Pero te lo digo francamente que para mí constituye un timbre del más legítimo orgullo el que hayas sido capaz de adaptarte al medio, asimilar los conocimientos y trabajar en un medio tan sumamente extraño para ti y no hayas desteñido. Eso debe darte confianza, aunque naturalmente sé muy bien que lo que seguramente habrás hecho es defenderte lo mejor posible para no fracasar y habrás estado muy lejos de demostrar aptitudes especiales para el desempeño de los trabajos que se te han encomendado. Pero en fin, como dice el autor de La Luna y seis peniques, que me vine leyendo anoche en el tren, “cuando uno se cae al agua, dos cosas pueden suceder o se sale a la orilla o se va al fondo; lo que importa no es si salió nadando crawl o espalda, lo que importa es que salga”. La última parte es de mi cosecha, no me acuerdo del texto.

Sea como sea yo creo que debes postergar todavía un poco tu salida por los motivos financieros que expones en tu última, para que se cumplan dos condiciones que en cierto modo me tranquilizarían algo respecto a tu porvenir si abandonas Punta Arenas.

1° Que obtengas en otra parte trabajo antes de abandonar lo que actualmente tienes, es decir que trates de obtener previamente un punto de apoyo que te asegure el pan de cada día; recuerda lo que te he dicho hasta el cansancio; hasta ahora estás en tu patria, y mi brazo te puede servir, en último caso de escudo para pararte muchos golpes que te pueda proporcionar la vida y de punto de apoyo para levantarte en caso que te derribe.- Es absolutamente indispensable que antes de emprender esa jornada estés en plena posesión de una salud a prueba de bombas, por consiguiente NO ES RAZONABLE PRETENDER EMPRENDER ESA JORNADA SIN ESTAR COMPLETAMENTE CURADO. Por eso creo debes esperar hasta cumplir ambas condiciones de otro modo nos condenas a tu madre y a mí a una constante zozobra; en cambio si estas dos condiciones se cumplen claro es que no se llenan nuestros deseos por lo que a tu destino esperamos, pero por lo menos estaríamos relativamente tranquilos, digo relativamente, porque ten por seguro que para tu madre y yo no pasará un solo día sin que en algún momento nos venga a la mente el recuerdo del hijo ausente y el deseo de volverlo a tener a nuestro lado. Y no creo equivocarme al decirte que este mismo sentir es el de todos nosotros.

Poco o nada tengo que contarte de algún interés. Lo que me preocupa en estos días es un asunto demasiado mío y sin interés para ti así es que no vale la pena siquiera que te lo mencione, pero como estas cartas pretenden ser en cierto modo, aparte de los consejos que pueda darte mi cariño de padre y mi experiencia, las conversaciones íntimas entre dos amigos, te haré partícipe de mi preocupación cual es, el comienzo del curso de este año, que será el último según parece del Patrón y en que yo tengo que afirmar mi posición de su digno sucesor una vez que él se retire. Se me imagina la impresión de estos días previos a la primera clase formal, hasta ahora solo han sido prolegómenos nada más, algo así como la impresión del artista novel que se presenta por primera vez al público o del autor que estrena una obra.

Los días antes me siento profundamente desgraciado y preocupado, creyéndome el más infeliz de los mortales y sin la capacidad necesaria para dictar una lección que valga la pena y generalmente salgo descontento de la prueba. En fin viejo, son cosas que en realidad no sé porque te las cuento, pero es algo tan íntimo esta propia desconfianza en mi capacidad que con nadie me atrevo a comentarla y solo contigo me atrevo a confesar mi debilidad.

En tus cartas próximas no te refieres directamente a algunos temas que puedan preocupar demasiado a tu mamá tales como tu tratamiento o tu proyectado viaje, solamente en caso de estricta necesidad, lo debes hacer. Si quieres comunicarme algo que no deseas sepa tu mamá escríbeme a la oficina de la dirección general de Sanidad. Tu mamá regresará del campo en los primeros días de la próxima semana, vale decir martes o miércoles y no te ha escrito porque dice que allá no tiene tranquilidad ni reposo para escribirte tranquila y que a eso obedece su silencio.

Bueno mi querido hijo me despido de ti hasta mi próxima que será seguramente a principios de la semana entrante con un cariñoso abrazo y mis mejores deseos para que esa tu estadía te sea lo más liviana posible y encuentres paz para tu espíritu, alimento para tu fantasía, y lo más difícil de todo tal vez para ti, alegría en la labor que desarrollas. Si lograras estos resultados al fin de la jornada diaria, nada me importaría lo que se refiere a tu comodidad material, naturalmente siempre que estás muy lejos de obtener lo que te señalo más arriba deseo para ti con toda mi capacidad de querer y créeme, yo y tu madre nunca estaremos felices y tranquilos por lo que a ti respecta hasta que alcances los puntos que te señalé como meta espiritual. Si fuera creyente te diría como los viejos patricios de nuestra tierra “que Dios te bendiga hijo mío”.

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