El traqueteo de una imprenta en un salón de su casa ambientó la vida adulta de Carlos George-Nascimento, y sostuvo la primera editorial con un foco prioritario sobre las letras chilenas. De una vida de cuento en las islas Azores, el portugués pasó a acoger las historias, narraciones, versos e investigaciones de escritores que se sintieron tales sólo después de su aprobación. A Neruda le agradeció “su obrita”, y a Mistral le reprochó su deslealtad. Nascimento no fue la editorial de un erudito sino de un hombre con “aptitud de conocer”, y cuya dedicación y sensibilidad levantó un catálogo de un acierto tras otro.
No era la primera ni sería la última vez que un infiltrado en el círculo de especialistas agitaba las aguas culturales. Carlos George-Nascimento, hombre hoy asociado al libro como Lucho Gatica al canto, se jactaba de haberse afirmado en un negocio sobre el que, en un inicio, “sabía tanto como lo que hoy sé de aviación”. Y eso era casi nada. Pero una dedicación completa y una aguzada disposición al riesgo lo ubicaron en pocos años como el más celebrado editor del país. Ya encumbrado en su prestigio, el portugués diría que aprendió a leer dos veces: durante su infancia, en Portugal, y de adulto, en Santiago, al tener que levantar un negocio literario descifrando entre líneas los códigos, las potencialidades y la psicología de los autores chilenos.
El éxito de la editorial Nascimento fue inseparable del entusiasmo con que el circuito local de lectores y escritores acogió a su fundador. Casi no hay excepciones en el aprecio por un empresario de larga mirada; sensible en la lectura, animoso en el debate cultural y generoso en el patrocinio de poetas y ensayistas. Al momento del tributo, en 1966, su obituario en La Nación aplaudió la vocación de apuesta de quien estuvo dispuesto a publicar por su cuenta “obras selectas para esas minorías que, al fin, son las conductoras”. Al dirigir con bríos su apuesta literaria, Carlos George-Nascimento fue forjando también en sí mismo a un experto que asumió su falta de erudición como una ventaja en la conexión emocional con los textos.
Su celebrada visión es certeza estadística: 32 premios nacionales y dos premios Nobel acogieron a su criterio una primera edición. Un escrito le servía no por su tema, su autor o su ambición, sino por la frescura que captaba en su esencia: “Soy un hombre de la calle que siente la inquietud de lo nuevo. Percibo las tendencias que se divorcian literariamente para encontrar su manera de ser. Sentí a Neruda. Sentí a Huidobro. Sentí a la Mistral. ¿Sensibilidad? Yo creo que aptitud de conocer”.
La atribulada historia del libro en Chile tuvo en Nascimento una parada de fértil descanso, sin réplica en aspectos tales como la relación entre editor y escritor, la innovación en formatos y diseño gráfico y su amplitud de géneros. Fue una impronta empresarial que hasta hoy se ubica como vara de medida para cualquier editorial independiente. Para Andrés Sabella, el portugués “fecundó el libro chileno”.
La herencia
Un guión en su nombre legal fue la prueba de responsabilidad con la que Carlos George-Nascimento quiso asumir los negocios de su familia materna. Fue él quien convirtió sus dos apellidos en uno, en parte para ahorrarse explicaciones sobre qué hacía a cargo de la librería Nascimento, de la cual surgió más tarde la editorial homónima.
Parte de la librería llegó a sus manos doce años después de su arribo a Chile. Para 1917, el inmigrante de las Azores tenía 34 años de edad, un título de contador obtenido en Concepción y un conocimiento apenas básico sobre humanidades. Su nieta, Ximena George-Nascimento, cuenta que “había estudiado lo máximo que permitía la escuelita de Corvo. A un costado de la única iglesia del pueblo, un cura enseñaba a niños de varias edades con educación personalizada; entonces mi abuelo supo tanto como pudo enseñarle ese cura. Pero era algo muy limitado. Cuando yo fui por primera vez a la isla, y eso fue el año 2000, había 412 habitantes; imagínate”.
Efectivamente, hasta los diecinueve años, Carlos George se había acomodado en la vida plácida que les depara a sus escasos habitantes la más pequeña (17,5 kms. cuadrados) de las islas en el archipiélago de los Azores, un lugar tan tranquilo que el editor recordaba que la cárcel vacía se ocupaba para preparar anualmente el guiso carnívoro del bodo. Su tío Juan de Nascimento vivía en Chile desde 1875, a cargo de una librería con su apellido. ¿Convenía aceptar su invitación a visitarlo? “Ése es un país magnífico”, le respondió su padre, quien había navegado ya por nuestras costas. “Es muy fértil, tiene un clima admirable, las gentes son buenas, sobrias, sencillas. El chileno es muy honrado: da su palabra y no falla. Hijo mío, marcha tranquilo a esa tierra bendita”.
El joven portugués se embarcó hacia Chile en 1905, pero para instalarse muy lejos de la librería familiar. En Concepción trabajó en la casa de empeño de dos compatriotas (los Coelho, también de Corvo), estudió contabilidad, y consiguió empleos de compra y venta. Más tarde, el trabajo y el matrimonio con la penquista Elena Márquez lo mantuvieron atado a la región del Bío-Bío. Sólo la muerte de su tío y la noticia de su herencia sobre parte de la librería lo convencieron de mudarse a Santiago. Años más tarde, su compromiso con la edición permanente de la revista Atenea (publicación de ciencias, letras y artes de la Universidad de Concepción) fue su modo de mantener el vínculo con su primera residencia chilena.
La asesoría inicial que recibió de los escritores Eduardo Barrios y Raúl Simón (de seudónimo César Cascabel) fue señera, pero en ningún caso determinante. El portugués trazó su negocio primero desde su lógica, la de la contabilidad: le compró la librería completa a los otros herederos y adquirió las deudas precisas para extenderla. Confiaba en que el resto sería cosa de dedicación: “Con los años se aprende a leer... y a leer también la psicología del escritor”, creía, amasando ya la idea de la editorial. Más tarde, destacarían consejeros como Hernán del Solar, Armando Donoso, Guillermo Feliú Cruz, y el escritor costarricense Joaquín Gutiérrez, yerno suyo y posterior director de Quimantú.
El salto de Nascimento al negocio de impresión y distribución de libros puede asociarse a lo que Bernardo Subercaseux identifica en Historia del libro en Chile (Alma y cuerpo) como un período de expansión editorial que siguió a la crisis de 1929, y que tuvo firmes pilares en el éxito de editoriales como Zig-Zag y Ercilla. Pero es probable que el boom hubiese dejado fuera al grueso de la producción nacional de no ser por el empresario portugués. No había dudas de la profundidad del trabajo literario en marcha entre los escritores locales de la primera mitad del siglo XX, pero tampoco de la tirantez con que éstos se relacionaban con el negocio.
“En ese tiempo estaban la editorial Walton, de la librería del mismo nombre, que publicó obras de Huidobro; y también la editorial Letras, propiedad de Amanda Labarca y su marido, quienes también publicaron libros chilenos”, precisa Subercaseux. “Tal vez la novedad de Nascimento es que le dio cabida a libros de poesía. Era una época en la que las ediciones, en términos materiales, eran pobres y pocos dignas. Y me refiero no sólo a las editoriales pequeñas, sino también a Ercilla, a Zig-Zag, a todas”.
Para George-Nascimento, la extensión de la librería al negocio editorial era un modo de instalar pruebas evidentes, competitivas y necesarias de la salud de la literatura chilena, ante un público aún afrancesado y de compulsiva desconfianza ante las letras locales: “En un largo período, luché contra la corriente. Con algunas contadísimas excepciones, los escritores nacionales no interesaban al público. Cuando hace más de medio siglo, un cliente entraba en una librería y se le ofrecía una obra de autor de esta tierra, la respuesta era invariable: Los escritores chilenos no saben escribir, argüían con rara uniformidad”.
Cecilia Santana Young:
Hermoso Articulo...
Una narrativa de cuento la de la Periodista.
Felicitaciones.
Me llevó a otros tiempos cuando mi Padre Francisco Santana .. Escritor .. me contaba de la Etitorial y de la interesante vida de Don Carlos George-Nascimento con quién publico varios libros entre los cuales está La Evolución de la Poesía Chilena.. siento tanto que no se hayan podido publicar los otros escritos que dejó al fallecer abruptamente mi padre..
santanayoung6736yahoo.es