Chiriboga: un personaje palpable

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Conversación

 Javier Izquierdo

con Alberto Fuguet

Un escritor chileno instalado en Cataluña decidido a hacerse un lugar en la literatura, dice estar seguro de transformar la novela en que trabaja “en una obra maestra superior a esa literatura   de consumo, hoy tan de moda, que ha encumbrado falsos dioses como García Márquez, Marcelo Chiriboga y Carlos Fuentes.” Quien habla es Julio Méndez, el narrador de la novela El jardín de al lado publicada en 1981 por José Donoso. Esta lista de  autores  o  contrincantes es el inicio de la vida de un personaje, Chiriboga, inventado por Donoso y a quien Carlos Fuentes también le daría vida en su propia obra. Después de El jardín de al lado, aparece en las novelas de Fuentes, Cristóbal  nonato  (1987)  y en Diana la cazadora solitaria (1994). Más tarde Donoso lo retoma en su memoria Donde van a morir los elefantes. Chiriboga, aunque inventado, será la única  participación  de  Ecuador  en el boom literario y a su vez será la figura que    da pie a la investigación del cineasta Javier Izquierdo, quien buscó darle una imagen y una existencia más palpable a las referencias y cameos de Chiriboga en su película Un secreto en la caja, estrenada en 2016.

Javier Izquierdo nació en Ecuador en 1977, estudió cine en Roma, Barcelona y Madrid. En 2003 dirigió el documental sobre el primer cineasta de Ecuador Augusto San Miguel ha muerto ayer. En abril del 2018 visitó la Cátedra Abierta en homenaje a Roberto Bolaño para exhibir Un secreto en la caja y conversar con el escritor Alberto Fuguet.

Alberto Fuguet: Conocí a Javier Izquierdo en Quito, pero ya había escuchado que su película, más bien su documental –aunque ya veremos si es documental o película- era difícil. Pero  justo me dijeron que sería presentado por Javier Izquierdo, que tendríamos una conversación pública en Quito. Le escribí entusiasmado algo así como: “tú eres el de la película”, bastó eso para que me enviara el enlace a vimeo y pudiese disfrutar de Un secreto en la caja. Pero antes de iniciar esta conversación partamos con un saludo a Bolaño, porque realmente hoy va a ser una cátedra más cercana a Donoso, ¿o no? Creo que a Bolaño le encantaría todo esto. ¿Qué crees tú? Porque a Bolaño le encantaba inventar escritores. Desde luego La literatura nazi en América sería un libro muy en la onda de crear un escritor y hacerle una biografía y tasarlos y ponerlos en sus carreras, ¿hay algo fascinante en inventar un escritor, y sin tener que escribir toda la obra?

Javier Izquierdo: Claro. Si. En primer lugar, para mí es un honor estar aquí, justamente, en   la cátedra de uno de los escritores que más he leído y admirado. Efectivamente, ahí se podría decir “hay una influencia bolañana” en este interés por inventar personajes. Bueno, en el caso de Chiriboga de alguna forma estaba inventado, pero estaba todo por decirse sobre él, porque no había una… esa es la ventaja ¿o no? Donoso lo menciona en un par de obras, Fuentes también, pero no dan tampoco demasiados detalles sobre su vida, sobre su obra.

A.F: Sobre su bibliografía incluso.

J.I: Sobre su bibliografía  incluso.  Que  era una de las partes que a mí más me interesaba, de qué escribió, de qué trataban las novelas de Chiriboga, de cómo hubiera sido la gran novela ecuatoriana del boom, era una de mis preguntas claves.

A.F: Por si acaso, por si no todo el mundo entiende, partamos desde el cero, desde Wikipedia.

¿Quién es Marcelo Chiriboga, y por qué está diciendo esas tremendas cosas sobre nosotros?

¿Marcelo Chiriboga quién sería? ¿Quién es? Partamos inventando eso, aclarándolo, porque explicar eso ya es fascinante.

J.I: Bueno, creo que es imposible decir Marcelo Chiriboga es esto o es lo otro. Hay varios Márcelos Chiribogas como vamos a ver. En mi película se explora un poco la vida y la obra de uno de esos Marcelos Chiribogas posibles.

A.F: Para entrar un poco antes de la película. Básicamente, tenemos que dejar aún más claro quién es Chiriboga.  Básicamente, Chiriboga, mi percepción, de hecho, el mito es tal que ya estoy seguro de que había leído una entrevista que nunca leí.. Y claro, lo que pasa es que esa pieza clave no existe, entonces yo nunca la leí. Yo ayer revisé la Historia personal del boom, que es un libro muy excéntrico, muy freak, y muy  wanna be, como le

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digo yo, donde Donoso en el 72 escribe sobre el boom, cuando el boom aún estaba lejos por concretarse, todavía faltaban obras claves del boom y él también se une. Ahí los temas que Donoso deja muy claros son tres: uno que   es la gente que ataca el boom, resentimiento y envidia. O sea, toda persona que niega el boom, están hablando de la república del odio. Después. Dos. Donoso deja muy claro, al principio de Historia personal del boom, que, en su época, aquí hay una especie de contradicción, con el invento, a mi gusto, de Chiriboga, que efectiva- mente, antiguamente, en 1960, cada país era su propio universo. Donoso decía que todavía en Chile, como en todos los países latinoamericanos, probablemente existía todo el mundo, todo el mundo significa que era un grupo de gente que todo el mundo se conocía, todo el mundo sabía que eran los hijos, todo el mundo sabía a qué colegio habían ido y todo el mundo se habían leído entre ellos. Y se escribía libros para el público, para el propio país, o para el propio grupo, o sea, los chilenos querían para Chile, los argentinos para los argentinos, y las editoriales importantes que había en México, en Barcelona y en Buenos Aires, publicaban más bien autores internacionales. Entonces, no existía la idea de literatura latinoamericana, que supuestamente esto se habría roto con la aparición de Cien años de soledad, La ciudad y los perros, etc. lo que es totalmente cierto, pero Donoso es ahí donde se equivoca, creo yo, que igual sentía que para que el boom resultara, tenía que haber uno por país. O sea, que, si bien estamos hablando de literatura latinoamericana, estaría bueno que hubiese uno por país, de todos los países, y no ocho de argentina, y, sobre todo, esta es mi teoría, no más de uno de Chile, o uno y medio. Por lo tanto, para probar esta teoría faltaban países, y de hecho aquí sale claramente, como diciendo que el mundo argentino, el mundo cultural mexicano, no es lo mismo que el mundo cultural ecuatoriano y el mundo paraguayo y nombra otros países que supuestamente serían menores para Donoso. Y de ahí surge la idea que el boom realmente triunfe internacional, tenía que haber un representante de todos los países y había un país que era clave. Primera pregunta. ¿Chiriboga es un buen nombre, es ecuatoriano, inmediatamente remite a algún nombre tuyo que es ecuatoriano, o está mal?

J.I: Es un apellido muy frecuente en el Ecuador, de hecho, yo nunca lo he escuchado fuera  de ese contexto, así que en ese sentido Donoso hizo un buen trabajo de investigación. Alguna vez incluso me llamaron, alguien me llamó a raíz de la película, recibí una llamada, o un correo electrónico de alguien que aseguraba, además, haber estado en una cena con Donoso, creo que, en Washington, donde él estaba averiguando con algunas personas ecuatorianas que  estaban en esa cena, averiguando, justamente, sobre nombres típicamente  ecuatorianos,  entonces, ahí surgió lo de Chiriboga. Es un apellido muy frecuente, hasta hace poco, el director de la Federación Ecuatoriana de Futbol, que ahora está preso, me parece, se llama Luis Chiriboga, por dar un ejemplo. Es un apellido, se dice que es de origen vasco, Tchiriboga sería como la pronunciación, pero, en estudios posteriores hay incluso una teoría que es un apellido de origen quechua, indígena, y por eso también su sonoridad. Además, suena un poco a chiste, Chiri, Chiriboga. Tiene esa parte de cómica. En el Ecuador, por ejemplo, cuando no tienes dinero, dices “estoy chido”, entonces, es una palabra que también se puede vincular con eso. En ese sentido está perfecto el nombre.

A.F: Y si es verdad que Fuentes fue uno de los inventores, claramente tenía que haber un mexicano, donde sí efectivamente, puede haber habido, al menos, cuatro mexicanos. Fuentes terminó ganando la selección mexicana.

J.I: Sí, yo creo que todo este tipo de ideas de agrupaciones, y por países, eso es un poco absurdo. Lo que sí te puedo decir y claro, no sé hasta qué punto es un azar que surja un tipo como García Márquez en el… o de pronto no, en el caribe colombiano y no en el caribe venezolano.

A.F: Que no son tan distintos.

J.I: Entonces, hablar de ese tipo, casi como de selecciones futbolísticas literarias, me parece un poco absurdo, pero lo que sí te puedo decir es que, y es algo que me interesaba mucho en este proyecto, es que también en la investigación sobre los escritores. Para este proyecto leí mucho a los escritores del boom, los leí mucho más de lo que los había leído cuando los leí en la adolescencia, en esa época, y de lo que sí me di cuenta es, que de alguna forma u otra, la mayoría de ellos si hacían una especie de la elaboración de la historia de sus países, lo cual me interesó mucho para el proyecto de Chiriboga porque, como les decía hace un rato, ninguna de las preguntas claves para mí era de qué hubiera tratado La gran historia ecuatoriana del boom, y un poco a través del tema histórico pude contestar esa pregunta y hacer que Chiriboga que, como casi todos los escritores de esa época, reelaborara de alguna forma, temas nacionales.

Creo que es imposible decir Marcelo Chiriboga es esto o es lo otro. Hay varios Márcelos Chiribogas como vamos a ver. En mi película se explora un poco la vida y la obra de uno de esos Marcelos Chiribogas posibles.

A.F: Para continuar un poco con el ADN de Chiriboga, Chiriboga realmente aparece, a pesar de que fuentes dicen que es parte del inventor, y aparece sólo en cameos en dos libros, y realmente en uno. Aquí está arriba los libros de Fuentes donde realmente es un personaje, es mucho más que un personaje, es una especie de mito, de hermanos gemelos oscuros, de doppelganger. En El jardín de al lado, que es una novela no tan donosiana de Donoso, donde hace su debut Chiriboga, y cómo sientes tú que aparece Chiriboga.

J.I: La novela de Donoso, me parece que es de los 80, El jardín de al lado, donde hace su primera aparición Chiriboga, en realidad es la historia de un, escritor chileno, que vive en Madrid, y que intenta publicar desesperadamente y no le están saliendo muy bien las cosas, es mi impresión de ese personaje…

A.F: En la subagente, en vez de llamarse Carmen Balcells, sea una gorda catalana que se llama Nora Monclús, que le exige escribir una novela sobre el golpe y él se niega.

J.I: Entonces, siempre es una especie de cosa que le persigue a este tipo. Es el recuerdo que yo tengo. Si enciende la televisión o escucha la radio, o sale a la calle, lo ve pasar, ser entrevistado, o dar declaraciones a Marcelo Chiriboga. Marcelo Chiriboga es, según esta novela, un escritor súper mediático, que está en todos los medios y no deja de hablar en todas estas vitrinas hasta por los codos, es un poco…Donoso lo que hace ahí es, un poco, me imagino que toma varios escritores reales del boom y les mete una especie de licuadora y saber Donoso. Es un poco el arquetipo de este escritor cosmopolita, que viaja por el mundo opinando, sobre todo, un poco pesado al rato. Entonces, para el protagonista de la novela, es, de alguna forma, el oscuro objeto del deseo. Él quiere ser cómo él. Él quisiera ser como Chiriboga.

A.F: Seguro de sí mismo.

J.I: Pero no es su caso. Entonces, en esa primera novela Chiriboga funciona como esto, como…

A.F: Una especie de Vargas Llosa y Fuentes en ácido.

J.I: Si y una especie de símbolo de todo lo que el personaje central no es o no puede alcanzar. Pero no llega a ser un personaje de carne y hueso como en El jardín es un personaje real en esta primera novela, Marcelo Chiriboga es una ficción que hace tiempo aparece.

A.F: Y aparece si se filmara, estaría en carteles, en el metro, estaría en todas partes.

J.I: Pero ya, en la segunda novela, que es posterior, creo que de los 90.

A.F: Es una de las últimas de Donoso Donde van a morir los elefantes, que ocurre en Iowa.

J.I: Que transcurre en Iowa, en un campus universitario. Ahí si Chiriboga en un personaje, se podría decir, de carne y hueso, porque lo vemos, está ahí, es parte un poco de la fauna de esta universidad y además está muriéndose, son sus últimos años, está en franca decadencia. Entonces el tipo es como su despedida del mundo literario. De hecho, al final de la novela, aparece el obituario de Chiriboga. Y ahí un poco, volviendo a hablar de mi película, claro, yo, con ese obituario, no tomo tan en cuenta la información que sale en ese obituario.

A.F: No le hiciste 100% caso al mundo donosiano.

J.I: Exacto, porque ya había empezado a crear mi Chiriboga y se contradecía un poco con esa muerte que se plantea en ese libro. Yo quería que…

A.F: Que no muriera en Iowa con los elefantes.

J.I: Yo quería que tenga un final un poco diferente.

A.F: Un segundo. Para terminar la idea de los elefantes, y terminar a Donoso, y entrar derechamente a Chiriboga de Javier y a la película, hay que mencionar que, efectivamente, Donoso conoció a Iowa, quiso mucho a Iowa, dejó su papel en Iowa, fue profesor en Iowa, y después, más o menos cuando él fue, Iowa, ya de escritor viejo, por así decirlo, consagrado. Ahí es  don- de se le ocurrió la idea de Chiriboga y es muy divertido porque en la novela él es un profesor que considera que Chiriboga de alguna manera es tratado como a él le gustaría que lo trataran,   a él le parece injusto que a Chiriboga lo hayan tratado como a una estrella, a pesar que, por otro lado, tampoco es tan estrella, porque Chiriboga está ahí como un elefante que va a morir y que tampoco es la estrella del campus, más bien está de capa caída.

J.I:  Igual  estas  novelas  las  leí  hace  muchos años.. Esta película tomo como seis, cinco años, no la tengo tan fresca en la memoria la novela, pero mi sentimiento es que, en la segunda novela, el personaje central, nuevamente un académico chileno, Rojas, me parece que es el apellido, de  la segunda novela de este personaje, es mucho más benevolente con Chiriboga, porque ya Chiriboga está muriéndose, está mal, es diferente el tratamiento que se le da a Chiriboga que en la primera novela, donde es, lo que decíamos, este oscuro objeto de envidia y todo esto. En la segunda novela Chiriboga ya está en decadencia.

A.F: El boom no lo ha protegido de nada al final.

J.I: Justamente, da la imagen de  una  persona súper frágil, casi sin familia, recluido en esta universidad gringa donde no quiere morir. Más bien, yo diría que, en esta segunda novela, Chiriboga es un poco un asunto del mismo Donoso, que, a esa época, como tú acabas de mencionar, vivía y trabajaba allá. No sé, se podría especular mucho alrededor de estas dos obras, esos son los recuerdos que yo tengo de ella, que, como te digo, fueron puntos de partida muy necesarios    y muy consultados en su momento, pero después Chiriboga, o al menos mí Chiriboga, se fue por otros lados y comenzó a hacer otras cosas también.

A.F: Entonces, partamos ahora con la película.

¿Cómo supiste de Chiriboga? ¿Fue leyendo un libro de Donoso, fue un mito urbano en Quito? Porque no me puedes decir que te encontraste con un libro de Chiriboga en la librería. ¿Cómo se te ocurrió primero, cómo llegaste a Chiriboga, cómo supiste de Chiriboga, y cómo vamos armando la película?

J.I: Yo vivía en Barcelona en esa época, y estaba leyendo cosas y me acuerdo de que en esa época estaba buscando un tema para un documental. Yo hice una primera película, documental, que también tiene que ver con un personaje artístico, en este caso, el primer cineasta de mi país, que era un personaje real pero que parecía inventado porque no se sabía nada del tipo, por el hecho, sobre todo, de que sus películas se habían perdido, existía la leyenda de que el tipo había pedido ser enterrado

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con ellas, en fin. Entonces yo estaba buscando un tema, un personaje para hacer un documental, estaba buscando un artista. Casi siempre en estos casos uno trata de trabajar con lo que tiene a mano. Estaba tratando de ubicar un artista ecuatoriano que haya pasado parte de su vida en Europa y un poco seguirle las huellas y rastrear sus trabajos y cosas así, siguiendo un poco la línea de mi primer trabajo. Pero no encontré ese personaje con tanta facilidad.

A.F: ¿Por qué no lo encontraste? ¿No existe el equivalente a Chiriboga?

J.I: El equivalente de alguien del boom, no, claramente no hubo en esos años un escritor de proyección internacional como los escritores del boom, no existió en esos años, hay algunos que estuvieron por ahí, pero no llegan a ser tan mediáticos como los que conocemos. Hubo otros escritores, pero ninguno me interesó.

A.F: Eso ¿No hubo ningún otro que llegó a la final?

J.I: Mas allá de fama o de… porque hubo escritores conocidos, apasionantes, como era el caso, por ejemplo, del cineasta este que nadie sabía nada de él, pero a mí me parecía fascinante su historia y todo esto. No encontré un personaje tan palpable. Y, al mismo tiempo, tenía ganas de incursionar en la ficción. Entonces, cuando yo leo El jardín de al lado en Barcelona, es como que todo calza.…

A.F: Que es un buen lugar además para leerlo, porque todo ocurre en España, en Sevilla, en Madrid. ¿Y cómo llegaste al libro? ¿Pura casualidad, o alguien te dijo “lee este”? o invéntame.

J.I: Como siempre, los libros  llegan  a  uno  en el momento adecuado. Probablemente yo en esa época era usuario de la biblioteca de Cataluña y me imagino que lo agarré ahí y claro, apareció   la figura de Chiriboga y obviamente sabía que   se trataba de un personaje literario, pero también, en ese momento, lo que me pasó, y  esto fue interesante, esto me contaba un chico que  me escribió estos días para hacerme unas preguntas y tal, claro, sabía que era un personaje de ficción, pero, quise creer que pudiera haber sido un personaje real y creo que también es lo que pasa con mucha gente que ve la peli. Entonces, fue clarísimo, Chiriboga se presta para hacer un falso documental, y se prestaba para todo esto,   y fue inmediato, la noción de que se podía hacer algo muy interesante a nivel cinematográfico con este tema.

A.F: Para seguir con la idea del Chiriboga

verdadero, ¿existe alguien que quedó en la lista, con el segundo lugar, o hay alguien lo más parecido a Chiriboga en Ecuador, donde a lo mejor Donoso conoció a alguien? ¿O no hay nadie parecido? Uno podría decir que fulano de tal es el Chiriboga…

J.I: Hay un par de escritores ecuatorianos que en algún momento sugirieron que ellos eran Chiriboga.

A.F: Que fueron la inspiración.

J.I: La inspiración de Chiriboga, sobre todo un poeta muy conocido en su momento, que se llama Jorge Enrique Adoum, que vivió muchos años en Paris. Un poco toda la historia existencial de los escritores del boom, que además es muy similar. En esta película también se recrea, un poco, esos periplos, casi arquetípicos de los escritores de esa época, entonces, uno de estos escritores, Jorge Enrique Adoum, más conocido como poeta, aunque también escribió novelas, quería un poco atribuirse como ser la inspiración de este personaje, pero no creo que haya sido muy real. El aparece en esta película cuando, en algún momento, niega la existencia a través de una editorial, niega la  existencia  de  Chiriboga y se le menciona en la película. Mucha gente, obviamente, la noción de Chiriboga existía en los círculos literarios del país por muchos años   y sabia de esto, mucha gente lo consideraba, lo cual a mí me pareció un absurdo, mucha gente lo consideraba una broma.

A.F: Un alto. Porque tú ahí empiezas a investigar, entras al mundo literario ecuatoriano y ahí existía.

J.I: Claro, existía la noción de Chiriboga, existía la noción de que Donoso había inventado este personaje exitosísimo y tal.

A.F: ¿Y qué les parecía?

J.I: A mucha gente, digamos, de la vieja guardia, de los mundillos literarios de ese entonces, les parecía una broma de pésimo gusto, se sentían ofendidos de que Donoso haya inventado a este escritor ecuatoriano cuando hay escritores y exitosos como tal y cual. Hasta ahora, cuando salió el documental, mucha gente, bueno, no mucha gente, pero hubo personas que escribieron en ese sentido. ¿Cómo es posible que esta broma se repita cuando en el Ecuador hay escritores reales? Y ¿por qué no hacen documentales sobre ellos? Entonces, sí, Chiriboga ha sido una figura incomoda en los círculos literarios ecuatorianos.

A.F: Pero está buenísimo para todos.

J.I: Si, pero a mí siempre me interesaba, porque claro, estas versiones que te escribo, de alguna manera están atravesados por temas de nacionalismos, que a mí me parecen absurdas, y se pierde de vista el lado de la broma, y, en este caso, las posibilidades de una broma, y en este caso, las posibilidades de sumarse a una broma,  o a un juego así. En realidad, hablando de juego, y todo eso, pienso en el género, en el género al cual pertenece la película que…

A.F: ¿Cuál sería? ¿Sería mockumentary, documental falso, como le dicen los norteamericanos?

¿Tú  crees que el documental falso es un poco   en broma, es un homenaje,  es  una  ironía?

J.I: Sí. En  realidad, es  un  género apasionante, el… como se lo quiera llamar, el falso documental, mockumentary, como dicen en Estados Unidos. Últimamente en español se le llama, he escuchado, mufumental, burlamental. Son nuevos nombres que están surgiendo, pero, como van a ver, es un género apasionante que, justamente, está en los límites de todo.

A.F: Y que cumple ciertos rigores de un documental clásico, o sea, que son entrevistas, usar material antiguo, found footage, documentos históricos. Entonces, no es cualquier cosa hacer un documental falso, sigue como las leyes estéticas  y éticas de un documental.

J.I: Exactamente. De alguna forma es una ficción que tiene apariencia de documental. Y sobre todo en América Latina es un género que se ha explorado muy poco, es un género más anglo, se podría decir. Hay muchos falsos mockumentary, de hecho, lo hacen ahí entre Estados Unidos e Inglaterra, por ejemplo, clásicos como Zelig de Woody Allen, Forgotten Silver, que es una de las primeras películas de Peter Jackson, que también nos pasó a contar sobre un supuesto pionero de cine neozelandés que, de hecho, se parece mucho a mi primera película.

Se me ocurrió esta idea, que la gran novela de Chiriboga sea una novela de guerra, pero no una novela épica de guerra, sino más bien, de una guerra, de una guerrita, de una guerrita casi insignificante y completamente Kafkiana…

A.F: Hay algo también de fantasía en un mockumentary, como que me hubiera gustado que hubiera existido alguien así, una banda de rock así, un cineasta neozelandés así, un escritor ecuatoriano así, incluso un Woody en Zelig, que ojalá que ahora hubiera un personaje tan raro como Zelig para entender el siglo xx.

J.I: Yo creo que se juega un poco con esas nociones y de hecho lo que queríamos hacer con Un secreto en la caja en el Ecuador, era un poco replicar la experiencia que te cuento de Peter Jackson en Nueva Zelanda con Forgotten Silver, que es un falso documental sobre un supuesto pionero neozelandés que se adelanta a un montón de descubrimientos del cine mudo y sonoro  y hace unas películas increíbles que se pierden y ellos están tratando de encontrar.

A.F: Y bueno, para adelantarnos a la película, cuando se estrenó la película, efectivamente mucha gente creyó, ¿se trataron de guardar el secreto, o también hubo una especie de juego en lo que se llama     la prensa, en lo que invitaban a ver a la gente a  la película? ¿A la prensa se le decía “esto es un invento” o siguieron el juego?

J.I: Exactamente, cuando sacamos la película en el Ecuador, toda la campaña fue falsa. Comenzamos, incluso, por una página en Facebook de la Fundación Márcelo Chiriboga. Creamos esta página, esto fue lo primero que hicimos, porque la película, además, fue estrenada en internet durante un tiempo limitado, pero gratuita y masivamente, como para llamar la atención sobre la película y ser una forma de promoción de la misma también. Entonces, todo comenzó con esta página de Facebook, Fundación Márcelo Chiriboga, donde, al comienzo, más que hablar de la película, tratábamos de posicionar al personaje, a través de artículos y cosas que habían salido sobre Chiriboga. Entonces, se fue creando esta expectativa, esta expectativa de descubrir, al parecer, una figura olvidada por diferentes motivos, y esto interesó mucho a la gente. Es lo que te decía un poco al comienzo, cuando yo leí el libro de Donoso, obviamente sabía que estaba leyendo una ficción, pero, en el fondo, que ganas de que fuera cierto, ¿qué pasaría si…? Es un poco las preguntas que vienen a la mente, y es   lo que pasa con el público también en muchos casos. Hay una avidez de estas figuras, siempre en los países. En el Ecuador fue muy curioso lo que sucedió con la película, porque, bueno, la estrenamos en internet y mucha gente la vio y   la comentó y se volvió una cosa como viral, y efectivamente, mucha gente se creyó el cuento. Eso fue lo más lindo que pasó, que la gente iba a las librerías a buscar los libros de Chiriboga. Yo recibía llamadas de los libreros

A.F: ¿Y los libreros estaban preparados?

J.I: Los libreros estaban desconcertados. Entonces, efectivamente mucha gente se creyó el cuento y eso fue lo más lindo que pasó. Ellos   no sabían muy bien de que se trataba todo esto. Pero, un par de veces me llamaron los libreros molestos, porque no sabían cómo manejar el asunto cuando les decían a esta gente que llegaban con toda esta ilusión de conseguir La línea imaginaria de Chiriboga, que le diga “No, ese libro no existe, el autor tampoco, a ustedes les han engañado… Pero cómo, si lo vimos en un documental el otro día, cómo es posible”. Era un momento muy incómodo para los libreros.

A.F: No sé si, a lo mejor, lo pasarían mejor viendo el documental después o viéndolo ahora. El documental parte con una famosa entrevista que es de culto en ese sentido, que muy pocos autores latinoamericanos tuvieron el acceso, que es el equivalente a haberse ganado el Cervantes, un poco, haber ido invitado a ese programa de televisión española, que se llama Joaquín Solar

Serrano. Joaquín Solar Serrano era una especie de Cristián Warnken pero con dinero, era como un programa… incluso la estética habría fascinado, porque era como un súper estudio, casi kitsch, donde los escritores fuman, en blanco y negro, que no es frívolo, pero tiene algo de eurovisión, donde están una hora, más o menos, , básicamente podían hacer lo que querían. Entonces, más o menos, diez o doce personas claves del boom, incluyendo Borges, que no es del boom, estuvo una hora y más hablando en televisión sin comerciales y haciendo literalmente lo que querían, fumando, conversando, cambiando de tema. Ahí está Vargas Llosa, está Fuentes, está Manuel Puig, ¿quién más? Está Rulfo que eso es muy raro que esté Rulfo.

J.I: Es un formato que hoy sería inconcebible en la televisión, con dos personas hablando durante una hora y además se da el caso, en algunas entrevistas, la de Rulfo, y la de Onetti, son muy raras, con unos silencios muy incomodos, porque Rulfo responde con monosílabos a las preguntas, y Onetti está borracho. Entonces, se producen estos silencios incómodos que ahora serían imposibles, pero que en ese contexto son unos momentos increíbles.

A.F: Y tiene algo de triunfo también,  porque Joaquín que invita, es como diciendo “han llegado a la madre patria y están triunfando, y mira de este lado latinoamericano”. Entonces, la película de él es para enredar y hacer totalmente legitimo ir a pedir libros de Chiriboga a las librerías de Quito, de Guayaquil, porque, no es sólo el documental de alguien raro que nunca se ve, de que hablan sólo los amigos. No, aquí sale un escritor que triunfó y que fue a este programa. De hecho, la película parte con un notable, que realmente es un ejercicio de estética y de,  me imagino con la tecnología que existe ahora, tu recreas el programa, tu vez exactamente igual como se hubiera filmado el año 71. Por eso cuesta no creer que no es creíble, cuesta creer que no es verdad. En ese sentido, estuvo bien haber ido a comprar libros a las librerías.

J.I: Claro. En realidad, es lo que pasa con este tipo de trabajos, eso es lo apasionante de este género que, en realidad, confunde los límites con lo real y lo ficticio. Lo que pasa, es que cuando nosotros vemos la estética documental, entrevistas, material de archivo, una voz de narrador, en muchos casos, es un lenguaje que de alguna forma nos remite, por tradición, o por costumbre, nos remite a ideas como la veracidad, lo objetivo. Estamos viendo algo que está vinculado con la verdad, simplemente por tener este formato de gente entrevistando ante una cámara, hablando ante una cámara en formato entrevista, hay fotos en blanco y negro, un narrador serio que va contando… es todo un lenguaje que por años ha estado vinculado con lo verás, se podría decir. Entonces, este género, de alguna forma, rompe con eso y plantea otras posibilidades.

A.F: Claro, uno se puede sentir traicionado, o extremadamente fascinado.

J.I: Si, de alguna forma. Pero tampoco se trata de engañar al espectador, eso es importante, porque no se trata de eso, además se supone, que una de las características principales de los falsos documentales es que contiene, todo documental falso que se aprecie, contiene pistas de su propia falsedad. Entonces, tarde o temprano el espectador se da cuenta de lo que le están contando no es así, pero, nuevamente sucede lo que pasa siempre, que leemos una novela, o vemos una película, el pacto de la ficción, la gente, de todas formas, sigue el juego. Entonces, más que engañar al público, lo invitas a una especie de juego.

A.F: En un momento hablamos de que Chiriboga muere en Iowa, ¿o casi inmediatamente después de Iowa?

J.I: Depende de cuál Chiriboga.

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A.F: Del de Donoso, del verdadero, o del Chiriboga por escrito. Porque tú perfectamente podrías haber dicho Chiriboga… y a lo mejor  no había presupuesto, y habría que haber ido a filmar a Iowa, lo que sea. A Chiriboga Donoso lo hace morir en Iowa, e insinúa una suerte  de bibliografía, que también es algo fascinante que pasó con lo que hacía Bolaño, que Bolaño realmente tenía la obsesión de inventar, yo creo que Bolaño estaba un día en la mañana “fulano de tal” “Pedro Gonzalez”. Imaginarse todos los libros que escribió, todos los ensayos. Uno más o menos puede intuir cuáles eran los libros que escribió Chiriboga siguiendo la huella de Donoso. Pero tú, te saltaste el obituario, por lo tanto, te dio una libertad inmensa para ver… pero sí haces la génesis que es un escritor ecuatoriano que es como Rivieiro… Incluso Donoso dice ahí, en La historia personal del boom, “yo no hubiera podido ser parte del boom si yo no me hubiera ido de Chile”. Porque, un escritor que vive en su propio país no puede hacer nada, excepto morirse de hambre y sufrir. De hecho, es muy patético, a mi gusto, Donoso dice “Fuentes, por favor ayúdeme a salir de Chile, porque en Chile yo no puedo escribir, yo no puedo escribir. Este es un país asfixiante, donde todo el mundo habla y habla, y habla, y no te dejan escribir”. Entonces, en ese sentido, Chiriboga, Márcelo Chiriboga, el ecuatoriano tuyo, también se tiene que ir del país.

¿Cómo tú inventaste su bibliografía? ¿Qué tipo de escritor te imaginaste? ¿Había libros que a ti te hubiera gustado que él hubiera escrito, o te pareció más parecido a los libros que estaban escribiendo sus colegas? ¿Ahí tú dijiste, esta es una conversación en su catedral, esta es su El Llano en llamas? ¿Te imaginaste que tipo de libros? Y cuéntanos un poco qué libros escribió y cuál es un poco su biografía, en dos palabras.

J.I: Sí. Es un poco lo que decíamos antes. Para crear mi versión de Chiriboga investigué mucho sobre los escritores reales de boom y estuve leyendo varios de sus libros, varias biografías, varias autobiografías incluso, sobre los principales escritores del boom y encontré, efectivamente, como tú dices, algunas cosas que tenían en común, como es el hecho de salir de sus países en algún momento. Todos de hecho salen, no hay ninguno de los grandes, digamos, del boom, que no sale de su país, por ejemplo.

A.F: Ya sea en las buenas o en las malas.

J.I: Ya sea en las buenas o en las malas. Casi siempre, en muchos casos, por temas políticos, es gente que decide viajar de alguna forma y casi todos van a Paris. Entonces, comencé a detectar cosas que todos tenían en común. El viaje, el desplazamiento era uno de ellos. Pero claro, al mismo tiempo tenía mucha libertad para inventar el tema de los libros. Donoso, por ejemplo, sólo da un título de la obra de Chiriboga, que es La caja sin secreto y por eso la película se llama Un secreto en la caja, también es un juego, un poco, con ese título, pero no da detalles del contenido. Esa parte, en realidad, es la que más me interesaba a mí. Inventarla, y para eso, nuevamente, cómo les decía antes, todos los escritores de esa época, de alguna forma, trabajaban, y se interesaban mucho por las historias de sus países, y siguiendo esa lógica me di cuenta, en algún punto que las novelas de Chiriboga, y la vida de Chiriboga, tenían que estar marcadas por un hecho que a mí me parece clave para entender el Ecuador del siglo xx que es la guerra del 41 con el Perú.

A.F: Además, tenías que imaginarte qué edad tenía.

J.I: Exactamente. En realidad, un poco la  base para el guion, llegamos a tener una especie de guion que, en realidad, más que ser un guion de hierro, era un punto de partida para el rodaje y que luego fue, de alguna forma, reescrito a través de las improvisaciones con los actores y todo esto. Pero  el guion que llegamos  a tener ya tenía más o menos la forma de lo van  a ver ahora, mejor dicho, la base para ese guion fue una cronología. Fue lo primero que hicimos con mi hermano que es escritor, que, además, en ese momento, vivía fuera del país, entonces nos mandábamos, teníamos esta cronología que nos enviábamos de ida y de vuelta, y en cada ida y cada vuelta, agregábamos o quitábamos alguna cosa. Una cronología de años, de acontecimientos históricos, que, un poco la lógica era esa,  algo pasaba en este año, algo histórico, real, y ese evento histórico real afectaba de alguna forma la vida de Chiriboga, tenía que cambiarse de ciudad, tenía que hacer algo. Entonces, estuvimos muchos meses trabajando en esa cronología de años y de obras y de hechos históricos, un poco para que todo calce.

A.F: Y también iba afectando la obra.

J.I: Esa era la idea.

A.F: O insinuando la obra.

J.I: Esa era la idea. Que hechos históricos del país afectaban la vida y por lo tanto, la obra de Chiriboga. Entonces, para responder un poco tu pregunta, y ahora conecto con otra cosa que me acabo de acordar. Me di cuenta de que, la novela principal de Chiriboga se tenía que llamar La línea imaginaria, y que trata, explora, mejor dicho, la frontera, el conflicto limítrofe entre dos países, Ecuador y Perú a través de una guerra, entonces, una novela de guerra, pero más que una guerra…

A.F: Disculpa. ¿Que no se ha escrito? ¿Nunca nadie ha escrito esa novela? Porque ahí no soy tan experto.

J.I: No. Esa es la parte final de lo que te quiero contar. A mí se me ocurrió esta idea, que la gran novela de Chiriboga sea una novela de guerra, pero no una novela épica de guerra, sino más bien, de una guerra, de una guerrita, de una guerrita casi insignificante y completamente Kafkiana, obviamente tenía que ver más con esta guerra real del 41 con el Perú, que fue clave para entender al Ecuador, lo que pasó después de esa guerra, porque en esa guerra el Ecuador pierde mucha parte de sus terrenos, pero hay muchas cosas, se sigue utilizando el mapa anterior, en fin. Pero, lo que iba a contar, lo interesante, es que luego de ya definir ese tema, como el tema de La línea imaginaria, esta novela de guerra, sobre la guerra entre dos países latinoamericanos, encuentro en uno de los libros que estaba utilizando para la investigación, un libro que recoge la amistad entre García Márquez y Vargas Llosa, descubro, de alguna forma, que ellos en algún momento tuvieron el proyecto de hacer una novela a cuatro manos sobre, nuevamente, una guerra o un encuentro fronterizo que había habido a comienzos del siglo xx entre Colombia y Perú. Entonces, me di cuenta de que no era  tan descabellado, y que todo, de alguna forma, iba encajando.

A.F: Una última pregunta, ¿por qué si es tan mediático Chiriboga en Donoso, la primera pregunta que le hace Joaquín Soler, el famoso entrevistador español, dice “hemos tenido  la gran oportunidad de alguien que no habla”, tú lo haces como una especie de Salinger ecuatoriano, o de Pinchon? Que es como la única vez que, porque tú usas la entrevista, es clave esa entrevista de la televisión española porque Chiriboga da la cara y supuestamente fue algo con lo que se logró, casi fue un error de Chiriboga haber ido. ¿Por qué se te ocurrió hacerlo más salingeriano o pincheano, que ultra mediático como Vargas Llosa que habría veinte mil imágenes?

J.I: Creo que era más interesante así. Es una película que juega, además, mucho con la idea de… es una película de pocos recursos. Esta entrevista era clave si es que la manejábamos como la única aparición televisiva de Chiriboga, cobraba una importancia mayor que si decíamos “esta es una más”. Entonces ya el trabajo con el actor, en ese sentido, fue como tú decías, que sea un autor más enigmático, por llamarlo de alguna forma, que mediático, más bien un autor con cierta timidez, cierto rechazo a lo mediático. Es un poco esa la impresión que da él, como alguien que no está acostumbrado a ese mundo.

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