La escritura privada no se somete al juicio de la crítica ni pretende conformar un género literario. Sin embargo, las correspondencias no son ajenas a los efectos del diario y aun del soliloquio.
“Y va a caer, y va a caer, y va a caer y va a caer”, gritan los estudiantes. “Adelante, adelante, obreros y estudiantes”, corean y proyectan un futuro democrático que reemplace al gobierno de Pinochet.
Pésima suerte local: la presencia de los libros de Cristián Alarcón en las estanterías chilenas siempre ha sido escasa.
He visto “El Chavo del Ocho” una sola vez en mi vida y fue en Chile, en octubre de 1988.
La relación entre los escritores y las calles rinde para mí, en primera instancia, un espectro imaginario. Esto vale principalmente para los escritores
En enero de 1946 José Donoso Henríquez le pide a su hijo, que se ha marchado a la remotísima Patagonia, que no abuse de la lectura.



